La política que lleva el gobierno de subir los impuestos es desconcertante. Lo único que ha conseguido hasta ahora es que el país no haya sido rescatado. Pero, el resto de los problemas siguen latentes y sin solución. El desempleo cada vez es mayor, los bancos siguen sin prestar dinero, las empresas y los autónomos siguen cerrando. En definitiva, que el consumo sigue estancado y la actividad económica continúa en recesión.
Ante esto, la lógica nos hace pensar que la subida impositiva del gobierno no ha servido para mucho. Habría que aprovechar el margen que nos concede la Unión Europea para reducir el déficit, para bajar los impuestos e intentar relanzar la actividad económica. En este sentido, la cuestión parece clara. Si se baja la presión impositiva sobre las clases medias, debería relanzarse paulatinamente el consumo, aumentando la actividad económica. Esto supone de suyo que muchos autónomos y empresas empezarían a tener más ingresos, generando riqueza para el país. Y consecuentemente, la disminución del desempleo.
Lo que parece tener una lógica aplastante, el gobierno no quiere hacerlo. El Ministro de Hacienda se empeña en no querer ver lo evidente. Ante esto, han surgido voces discrepantes dentro del propio partido popular. La señora Dª. Esperanza Aguirre, presidenta del partido en Madrid, ya se pronunció al respecto, manifestando públicamente su disconformidad con esa política económica. Hace poco, incluso, el presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso, D. Manuel Elorriaga, ha dicho que “ningún país ha salido de la crisis aumentando o acelerando la presión fiscal, que es un error”, proponiendo reducir los tipos impositivos normales, para acercarlos a los del impuesto de sociedades y actuar sobre los impuestos de los autónomos y profesionales.
Esperemos que el gobierno y, especialmente, el Ministro de Hacienda recapacite sobre su actuación. Si de verdad es mejor para el país subir los impuestos, en vez de bajar el gasto de la pesada maquinaria de la administración. La solución parece clara. El objetivo último siempre debe ser bajar la presión fiscal y, al mismo tiempo, reducir el gasto de la administración.





